“Un hombre olvidado, quizás,
porque es un espejo en el cual
muy pocos puedan mirarse”
(Jorge Lanata)
Aunque comúnmente se dice que no siempre el tiempo
pasado fue mejor, para encontrar este
ejemplo, que realza el espíritu radical,
tuvimos que remontarnos a mediados del siglo XX, más
precisamente al 6 de
octubre de 1938. En esta fecha se envía una carta al Presidente de la Nación
Roberto Ortiz cuyo firmante es el ex vicepresidente de Marcelo T. de Alvear
(1922-1928), estamos haciendo referencia a ELPIDIO GONZALEZ.En la misma este gran ejemplo radical renuncia a los
beneficios de una asignación vitalicia a los ex vicepresidentes aludiendo a “entregado desde los albores a la Unión Cívica
Radical, persiguiendo anhelos del bien público, jamás me puse a meditar, en la
larga trayectoria recorrida, acerca de las contingencias adversas o
beneficiosas que los acontecimientos podían depararme. No esperaba, pues, esta
recompensa, ni la deseo, y al renunciarla, me complace comprobar que estoy de
acuerdo con mis sentimientos más arraigados”.Aunado a este ejemplo, el mismo González rechazo una
vivienda que le otorgaba el gobierno y continuo acobijado en una vieja casa que
se venía abajo en la calle Cerrito.Pasados más de medio siglo se estremecen los
sentimientos y se pone la “piel de gallina” al escuchar estos relatos, los
cuales servirían de ejemplos, no solo para los contrincantes ocasionales de
otros partidos políticos, sino también, y sobre todo, para el líder actual de
nuestro querido Partido Radical.
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