No hay peor tiranía que la que se ejerce a la
sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia
A modo de
principio fundamental, complemento básico del modelo democrático, han surgido
desde el principio de los Estados Modernos, los principios republicanos; los
cuales poseen como mayor representante al filósofo y ensayista barón de
Montesquieu. Este autor planteaba que la división de poderes era un axioma
primordial, ya que, si los tres dominios confluían en una sola persona, se
corría el riesgo de caer en manos de un gobierno tiránico. De esta manera
diferenció, a grandes rasgos, en primer lugar, al poder ejecutivo, el cual
poseía como principal función, ejecutar las leyes; en segundo lugar, aparecía
el poder legislativo, quien tenía la tarea de realizar las leyes; y finalmente,
se hallaba el poder judicial, quien tiene la función de juzgar el cumplimiento
de las leyes. Complementariamente agrego que los mismos no deben tener
independencia absoluta, sino que cada uno de ellos debería actuar como
moderador del resto. En su obra “El espíritu de la leyes” resalto que la ley es
lo más importante para el Estado.
En nuestro
país el logro del funcionamiento articulado y correcto de este sistema ha llevado
a varias controversias, ya que, podríamos ver en nuestra historia reciente como
durante el gobierno militar el mismo quedo totalmente desarticulado y los
mismos confluyeron en la cúpula militar, lo cual provoco los desastres
vinculados con la violación sistemática de la Derechos Humanos y la
desinstitucionalización del país. Asimismo podemos citar ejemplos como el caso
de coimas en el senado durante el gobierno de la Alianza, en donde, de manera
ejemplar, actuó el poder judicial enjuiciando a los implicados.
Situándonos
en la actualidad, la realidad es algo diferente, se han revertido los roles, ya
que, es el poder ejecutivo quien juzga el accionar de la justicia. Es asombroso
como diferentes ministros y funcionarios del gobierno vierten opiniones sobre cómo
debería fallar la justica y tienen expresiones descalificadora hacia la misma.
De esta manera, el sistema republicano se ve atacado desde sus propias bases
fundacionales, lo que denota una escasa vocación republicana por parte del
gobierno, cuestión sumamente peligrosa y que pone en jaque al modelo
democrático.
Por estas
razones el Comité Arturo Illía de Benito Juárez, reclama un mayor respeto a la
institucionalidad del país, mas apego a los valores republicanos, valora poseer
una justicia independiente y que vele por implantar valores vinculados con la
igualdad esencial entre las personas.
Comité Arturo Illia de la Unión Cívica Radical