miércoles, 1 de agosto de 2012


122 AÑOS DE LA REVOLUCION DEL PARQUE.

Lic. Gustavo Damián González.

                                         “La revolución está vencida, pero el gobierno ha muerto”
  
A fines del siglo XIX, ttodos los habitantes gozaban del ejercicio de las libertades civiles, esta “república abierta” era para todos, sean nacionales o extranjeros. En cambio, sólo una minoría estaba calificada para ejercer las libertades políticas, explícitamente Alberdi sostenía que “usar la libertad política es tomar parte en el gobierno; gobernar, aunque no sea mas que por el sufragio requiere educación, cuando no ciencia, en el manejo de la cosa pública. Gobernar es manejar la suerte de todos”. Entonces, libertad civil para todos “república abierta”, pero libertad política para pocos “república restrictiva”.
El Partido Autonomista Nacional (PAN) conformado en 1874, que dominaba la escena política, no era estrictamente un partido político. Surgido tras la alianza entre el Partido Nacional de Nicolás Avellaneda y el Partido Autonomista de Adolfo Alsina, con el objeto de apoyar a Nicolás Avellaneda como candidato a presidente, en oposición al Partido Liberal representado por Bartolomé Mire. El personalismo, la estratégica política de alianzas, la violencia y una maquinaria electoral fraudulenta, le permitieron dominar la escena política a lo largo de cuatro décadas. Aunque su supervivencia nos permite pensar que fue mucho más que un pequeño grupo de líderes nacionales, más bien era una interrelación de líderes nacionales y locales que se necesitaban mutuamente, sin los cuales la subordinación al poder central era imposible.
         La centralidad del poder político recién fue cuestionada 1890, allí coincidió la influencia de la crisis económica mundial, las pretensiones desmedidas del presidente Juárez Celman y una conciencia republicana desde los nuevos sectores medios urbanos y rurales que pedían honradez administrativa, plena vigencia de la Constitución Nacional, verdadera autonomía para las provincias y mostraban un hartazgo al fraude electoral.
Un grupo de 3.000 jóvenes que habían sumado bronca contra Juárez Celman, pero también contra todo el régimen fraudulento se juntaron un 1° de septiembre de 1899 en el Jardín Florida para conformar la UNIÓN CÍVICA DE LA JUVENTUD, pero éstos, creyeron necesario convocar a dirigentes respetados y realizaron una nueva cita el 13 de abril de 1890, esta vez en el Frontón Buenos Aires (hoy Córdoba y Libertad). Allí  estuvieron, entre otros, Leandro Alem, Bernardo de Irigoyen, Aristóbulo del Valle, Juan B. Justo, Lisandro de la Torre,  por su propia conformación se le retiró el nombre de “juventud” y comenzó a llamarse UNIÓN CÍVICA, que contenía a viejos federales y autonomistas, a estudiantes universitarios, sectores de la iglesia y del ejército. No quedaban dudas que la figura descollante de ese grupo era Leandro Alem.
Vetada la participación política limpia, el grupo se lanzó a la revolución. La Revolución del Parque se inició el 26 de julio de 1890, Leandro Alem, Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen, Francisco Barroetaveña, Bartolomé Mitre, fueron algunos de los que participaron de aquél levantamiento; ellos decidieron que Leandro ALem sería designado el Presidente provisional.

El sábado 26 de julio a las 4 de la mañana comenzaron los movimientos en las (hoy) plazas Lavalle y Libertad, en Palermo y en Constitución. En la provincia de Buenos Aires los que estaban al frente del levantamiento fueron Juan José Castro y Pedro Campos. Por el frío de esa madrugada los revolucionarios compraron boinas para soportar las bajas temperaturas, el pulpero tenía boinas pero solo blancas, de allí el distintivo radical de la boina blanca.
Se organizan barricadas y cantones en toda la provincia, los cantones mas importantes fueron:
- En el Palacio Miró.
- En la Escuela Avellaneda, en la esquina de Viamonte y Talcahuano, donde también se instaló una batería de cañones. Por la cantidad de muertos que allí se produjeron fue conocido como la Esquina de la muerte.
-El Cantón General Mitre. Estaba ubicado en Córdoba y Talcahuano y a las órdenes del coronel Juan José Castro.
- El Cantón Frontón Buenos Aires estaba ubicado en Viamonte entre Libertad y Cerrito.
- Cantón "Julio Campos", en honor al coronel muerto en combate, ubicado en Rivadavia y Santiago del Estero (ángulo S.E.), bajo el mando de Francisco Fernández;
- Lavalle y Cerrito (ángulo S.E.) bajo el mando del teniente Leandro Anaya, quien años después, durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen, sería Comandante en Jefe del Ejército;
 - Talcahuano y Piedad (hoy Bartolomé Mitre). Fue muy importante porque ocupaba tres esquinas. Estuvo al mando del miliciano Mariano H. De la Riestra (ver foto);
- Lavalle 1439, entre Uruguay y Paraná, bajo el mando del miliciano Luis N. Brasil;
- Cantón Nº 1, ubicado en Libertad entre Lavalle y Tucumán, al mando del capitán Augusto C. Fortunato;
- Lavalle y Paraná, al mando del capitán D. Gualberto V. Ruiz;
- Talcahuano y Lavalle (Angulo S.E.), probablemente ubicado en el Café del Parque, al mando del miliciano Domingo A. Bravo, donde solían ubicarse los jefes civiles de la revolución;
- Paraná y Tucumán (ángulo N.O), al mando del cadete del Colegio Militar Ramón Tristán;
- Rivadavia y Junín (ángulo N.O.) al mando del miliciano Antonio Martínez;
- Lavalle, entre Libertad y Cerrito (casi esquina Libertad, sobre la derecha) se mantuvo en permanente combate los tres días; y estuvo al mando del tirador español José López;
- Cantón "General Campos", en Rivadavia y Rodríguez Peña (ángulo N.O.) bajo el mando del miliciano y abogado Carlos D. Benítez;
- Cantón "Libertad" en Lavalle y Callao, bajo el mando del miliciano Eduardo Farías;
- Uruguay entre Tucumán y Viamonte, bajo el mando del miliciano Alejandro Suárez;
- Artes (hoy Pellegrini) 526, al mando del miliciano José Fernández.[]
- Confitería el Molino.
Los rebeldes organizaron también un "hospitales de sangre" en el frente, con médicos y estudiantes voluntarios. Entre ellos se destacaron el Dr. Julio Fernández Villanueva que murió en Libertad y Viamonte rescatando heridos, la estudiante de medicina Elvira Rawson que luego se convertiría en la segunda mujer médica del país y destacada feminista, y el Dr. Juan B. Justo quien seis años después fundaría el Partido Socialista.
Unos 500 cívicos fueron asesinados en esa revolución, algunos de ellos enterrados en el Panteón de los revolucionarios en el cementerio de Recoleta, en donde también están Leandro Alem, Hipólito Yrigoyen, Arturo Illia y Raúl Alfonsín.
 Aunque derrotada militarmente, fue el escenario que bendijo al primer partido político moderno y de masas de la argentina. Fue el comienzo de uno de los cambios más importantes de la historia argentina: el sufragio democrático.