jueves, 22 de noviembre de 2012

DEMOCRACIA: “DEL DICHO AL HECHO”




Cuando se hace referencia al concepto “democracia”, tradicionalmente se ciñe a la siguiente definición: “gobierno del pueblo”. En los últimos años, varios intelectuales y académicos han coincidido en que esta definición no basta en si misma para un verdadero ejercicio democrático en sociedad, ya que, este término requiere ser complementado con valores, practicas, gestos e ideas anexas.
            El jurista argentino Barsesat plantea que es necesario otorgarle una dimensión social a determinados términos que por su sola enunciación en textos y discursos no reflejan una praxis concreta en la realidad. Por esta razón, es conveniente agregar que para una verdadera práctica democrática es necesario reflexionar críticamente, día a día, sobre la experiencia cotidiana. Es aquí donde los términos y definiciones bajan a la realidad de los pueblos y los hacen más o menos democráticos.
            Una vez aclaradas estas cuestiones teóricas, y observando las practicas y vínculos que tienen lugar sobre todo a nivel nacional, entre el gobierno-oposición y gobierno-prensa se vislumbran practicas muy poco democráticas como cuando se desoyen los reclamos pacíficos de las personas, se dan conferencias de prensa en el exterior y a los periodistas locales se los ignora y los tildan de desestabilizadores, cuando existen exabruptos en el Congreso Nacional que dan vergüenza ajena, estableciendo vínculos de odio y rechazo cuando todos pertenecemos a la misma nacionalidad y compartimos el mismo amor por nuestra patria, dando a entender que no les interesa aclarar los casos de corrupción que involucran a integrantes del gobierno, o cuando el marido de Paula de Conto, la mujer que denunció a Guillermo Moreno, comenzó a sufrir un duro hostigamiento a través de amenazas, diversos casos de enriquecimiento ilícito, entre otras cuestiones no menos importantes.
            Por todas estas razones, por un lado, es conveniente y sensato desde la sociedad reclamar una política del desarrollo que esté por encima de una política de lucha, de confrontaciones con el enemigo y odio… una política que se base en el respeto, la tolerancia, la solidaridad, la cooperación, en el amor al prójimo, en la capacidad de escucha y en la valoración de la republica. Por otro lado, se debe volver al gobierno de las ideas y la ética, donde las mismas son guías que marcan los pasos a seguir en el mundo real y en los vínculos sociales.
            A su vez, se deben retomar ejemplos como el de Hipólito Irigoyen que cuando fue Presidente de la Nación donaba su sueldo a la Casa de Beneficencia y cuando sus alumnas necesitaban materiales bibliográficos, él decía que la dirección se haría cargo, cuando en realidad los fondos salían de su sueldo.
Ejemplos como el de Nelson Mandela que lucho durante años contra un sistema hiper racista denominado Apartheid en Sudáfrica, que le significo parte de su vida en la cárcel y fuertes hostigamientos a su familia en sus eternos sueños de libertad e igualdad.
De esta forma el Comité Arturo Illia y la Juventud Radical de Benito Juárez invita a reflexionar acerca del modelo de país que deseamos tener e instan a trabajar en democracia para la democracia, resaltando valores e ideas por encima de caprichos, conductas antidemocráticas e intereses personales y egoístas. Buscando un horizonte de paz y libertad para todos aquellos que habiten el suelo argentino.
                                                                             COMITÉ “ARTURO ILLIA”
                                                                             JUVENTUD RADICAL
                                                                                         U.C.R     
               

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